Publicado el: viernes 13 septiembre 2019

Toledo, el infinito, el melancólico de Juchitán

Compartir
Tags

Columna de Jorge Ramírez Pardo

“La obra de arte nos deja entrever, en un instante, el allá en el aquí, el siempre en el ahora (…) me pesa no haber escrito sobre Francisco Toledo”. -Octavio Paz

La obra gráfica, pictórica y escultórica de Francisco Toledo de experimentación e interrogación constante, muestra efluvios de flora, fauna y embrujos zapotecos (lo mismo eróticos que escleróticos) exportados a cuanto confín comprende el cosmos del arte. Es un artista mestizo mexicano de expresión moderna y contemporánea excepcional.

Francisco, hombre tímido, de trashumar recurrente juvenil, inteligente e insaciable por el saber, experimentar, indagar/interrogar y leer. Pronto reconocido por su creatividad, vivirá la paradoja agridulce de la fama inevitable a la que rehúye y, sin embargo, lo atrapa y acosa. Lo muestra como un hombre multifacético en su ser y hacer, proactivo y cargado de melancolía.

HACEDOR DE ARTE/CULTURA

El arte y solo el realizado por creativos excepcionales, llega a incidir en la cultura si por tal se entiende esa abstracción capaz de generar reflexiones y conductas de pensamiento y degustación estética que interrogan el devenir social e invitan a su reacomodo y transformación propositivas.

CREADOR GENEROSO Y MIGRANTE QUE RETORNA

  • Francisco Toledo, con fama a cuestas y éxito en el mercado del arte, nunca renunció a un proceder discreto y vida sobria.
  • Aún niño va con la familia al estado de Veracruz.
  • Luego, la Ciudad de México será su primer enclave para ensanchar su visión del arte. Ahí permanece dos años, guiado en sus correrías artístico/indagatorias por el pintor potosino Roberto Donís, quien lo acerca a galerías de arte en esa metrópolis y le anima a ir a Europa.
  • Su punto de encuentro es París, primero de penurias y luego de estabilidad cuando consigue residir en la Casa de México en la Ciudad Universitaria de París, y dónde producir obra gráfica.
  • Uno de sus gurúes para la degustación del arte universal fue entonces Octavio Paz

Esto y más muestra la película/documental “El informe Toledo”, realizada por Albino Álvarez , además de una completa y creativa semblanza biográfico/artística de Francisco Toledo, su militancia en la COCEI (Coalición Obrera, Campesina, Estudiantil del Istmo), movimiento político/social que consiguió el triunfo electoral de Juchitán, tierra natal de Toledo, -entre 1981 y 1983- cuando consiguió ser el primer municipio no priista del país. Eran tiempos de escasa y tolerada oposición. A la postre, el movimiento fue ultrajado y aplastado, pero sentó precedentes de lucha por la equidad y aseo en competencias electorales en otros confines nacionales.

Más tarde, lucharía por el esclarecimiento de diversos excesos y crímenes de estado como el caso de los 43 profesores normalistas desaparecidos. Aquí su reclamo lúdico fue volar papalotes de su propia factura, representativos de los desaparecidos.

LECTOR Y MECENAS DE PRODUCCIÓN PERIODÍSTICA

Formó un significativo patrimonio en libros, documentos y obras de arte que conjuntó en el IAGO o Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca. El lugar y su acervo lo donó luego al gobierno municipal de Oaxaca para asegurar su aprovechamiento como bien público comprende, 6 mil piezas de arte gráfico que van desde Alberto Durero (1471-1528)  al arte moderno y contemporáneo, incluidos Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca y, entre muchos mexicanos, Rufino Tamayo. También alberga el lugar más de 50 mil libros y documentos de arte, la mayoría de ellos en estantería abierta y, por ello, susceptibles de ser consultados por cualquier visitante. Su público regular más constante está formado por escolares.

Robert Valerio, historiador y analista de arte, nacido en Gran Bretaña y forjado entre su tierra natal, París, Perú y Oaxaca, mientras investigaba el fenómeno pictórico/artístico y artesanal oaxaqueño de vigor ancestral, pero mitificado y en buena medida estereotipado o vuelto cliché debido a la ausencia de reflexión y crítica, ve en Toledo un artista que no solo escapa a ello, sino que gracias al IAGO que muestra en sus libros a los autores europeos, influiría en expresiones vistas como:

“Y sospecho que el amarillo luminoso de Rodolfo Morales se debe más a Van Gogh o Gaugin que a los maizales de Ocotlán” (2).

En 1981 surge el diario La Jornada como órgano informativo sin un inversionista fuerte, sino por compra de acciones de particulares. Toledo, ya con prestigio asentado y cotización significativa de su obra, obsequió 400 piezas de gráfica de mediano formato (tamaño cartel) a varias tintas para la financiación del proyecto.

En la preservación del patrimonio monumental, consiguió la conservación de edificios históricos en el centro de la ciudad de Oaxaca, el aggiornamento de las fincas en ese lugar con una coloratura singular y la no alteración del uso de suelo para negocios de comida chatarra y otros destinos contraculturales.

En el prólogo para Pintado en México, muestra colectiva en la que participó Toledo en Madrid, 1983, consigna Octavio Paz:

 “…Nuestros artistas han sufrido la fascinación y el vértigo del centro mundial, pero han sabido ser fieles a sí mismos (…) deben conservar su herencia y cambiarla, exponerse a todos los vientos y no cesar de ser ellos mismos. Gracias a ellos el Arte mexicano posee carácter y diversidad, osadía y madurez (…) muestran no sólo lo que es hoy la pintura mexicana, sino lo que será mañana”. (1)

Tamayo, otro interlocutor/mentor de Toledo, dejó esta reflexión:

“Tener los pies firmes, hundidos si es preciso en el terruño, pero tener también los ojos, la mente y los oídos bien abiertos, escudriñando todos los horizontes” (2).

Francisco Toledo, artista indispensable, humanitario y militante, hizo aportes culturales en la medida que su trabajo creativo incide en aspectos económico/político/sociales. Su obra va y oscila entre lo artístico y lo cultural.

Cortesía de:

Enred@rte